| Panorámica
de un ecosistema.
El
pueblo xochipa se estableció en el Lago
de Xochimilco antes de la llegada de los mexicas,
mejor conocidos como aztecas. En el Anáhuac
- las tierras del agua - nuestros antepasados
realizaron una obra que, a diferencia de las edificaciones
de piedra en Teotihuacán, utilizaban como
materia prima el limo: un lodo rico en nutrientes
proveniente del fondo del humedal o pantano.
Con
este limo formaron las chinampas: "pirámides"
productoras de vida y energía. Las chinampas
son parcelas de tierra, lodo y materia orgánica
que en un principío - según cuentan
los conocedores - flotaban sobre camas de junco
entretejido (una especie de Xacaltule), que con
el tiempo se arraigaron al fondo del lago. Sobre
ellas, entre sus raíces y en sus canales,
la vida florecía en toda su diversidad.
Su
extensión inicial de 6 por 10 metros se
transformó cuando entró la draga
en los canales principales y despositó
el limo en los canales más pequeños
que separaban las parcelas. El resultado fueron
extensiones de tierra mayores.
La
poca valoración del conocimiento antiguo
y la introducción mundial de técnicas
de cultivo industrializadas: maquinaria pesada
- algo difícil de llevar al área
chinampera - y semillas tratadas que requieren
de la utilización de agroquímicos,
ha resultado en que nuestras especies criollas
- animales y vegetales - cultivadas o criadas
de manera artesanal, estén en peligro de
extinción.
La
chinampería, de ser el granero de la Gran
Tenochtitlán, con la creación de
la Central de Abastos - donde los pequeños
productores artesanales no tenemos cabida, pues
no podemos competir en precios con las producciones
industrializada -, poco a poco ha ido corriendo
la suerte de muchos campos de cultivo tradicionales
en todo el país: el abandono de la tierra
y, en nuestro caso, cederle más terreno
a la ciudad.
Programas
gubernamentales bien intencionados y desinformados
introdujeron en el ecosistema xochimilca, esto
data de la década de los 70, especies exóticas
(foraneas) como la mojarra tilapia (originaria
de África) y la carpa (asiática).
Estos depredadores no sólo están
acabando con nuestras especies endémicas
(locales), como el ajolote (Ambystoma mexicanum),
la rana moctezuma (Rana montezumae) y
el acocil, sino que revuelven el limo del fondo,
y perforan las paredes de las chinampas: son una
plaga.
El
abandono de las chinampas como tierra de cultivo,
a su vez, tuvo como consecuencia que el lirio,
tan valorado por nuestros padres para la creación
de composta orgánica, empezara a cubrir
nuestros canales. Muchos agricultores prefieren
la "tierra de hoja" porque ya no tienen
tiempo para preparar la "tierra de limo y
materia vegetal".
Sin
embargo, nosotros estamos vivos, nuestro orgullo
es grande, nuestros saberes locales no están
perdidos y gracias a la comercialización
de productos del campo que nos ha permitido la
red de Productos de la Chinampa a restaurantes
y consumidores individuales, hemos podido reactivar
y potenciar muchos proyectos culturales y ecológicos,
destinados a regenerar a nuestra Madre: la tierra
que nos da de comer.
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